22 Sep 2017

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El mito de la edad del pavo y la adolescencia como negativa

Existen mitos que se dicen acerca de la etapa adolescente: escuchamos “déjalo, está en la edad del pavo… todo es culpa de las hormonas, ya se le pasara, es un inmaduro…”.
La visión que se transmite es de una etapa inevitable y terrible, que tenemos que pasar si o si, pero que no aporta nada, es una visión negativa.
Autores hablan de que es  todo lo contrario: la adolescencia no solo tiene características que la hacen una etapa rica porque adquirimos nuevas capacidades, (que muchos adultos a veces se olvidan de ellas cayendo en las rutinas y perdiendo esas cualidades positivas), sino que es tan importante lo que pasa en esa etapa, que podemos reforzarla y potenciarla, ya que  como dice un autor, Daniel Siegel: “ como gobernemos los años de la adolescencia tendrá un impacto directo en como viviremos el resto de nuestra vida”. Esto nos interpela como adultos, padres de nuestros hijos, de que manera podemos ayudarles.
QUE SE GANA EN ESTA ETAPA QUE NOS PUEDE ACOMPAÑAR TODA LA VIDA.
Centrémonos primeros en que cualidades se ganan en esta etapa de la adolescencia:
•    Es una etapa de búsqueda de novedades, nos llama a probar cosas nuevas y experimentar la vida plenamente.
•    Es una etapa donde el peso de los pares, de nuestros amigos y la implicación social cobra interés, permitiéndonos salir del mundo familiar que nos hace sentir seguros, de cuando éramos niños…
•    Aumenta la intensidad emocional… ¿todo duele más, no?
•    La experimentación creativa, nos lleva a rechazar lo establecido, y crear nuevas formas de estar en el mundo…el pensamiento abstracto, nuevas perspectivas surgen que nos permiten mirarnos a nosotros mismos y al mundo, cuestionarnos quien soy, hacia donde quiero ir…
¿CUALES SON LOS RIESGOS EN ESTA ETAPA?
Es verdad que estas cualidades tienen una cara extrema que son los que asustan a los adultos, muchas veces con razón porque llevan al adolescente a conductas que le ponen en peligro a si mismos o a terceros.
La generación de mayor dopamina en nuestro cerebro en esta etapa lleva a la búsqueda de gratificación, el valorar solo lo positivo de las situaciones no viendo la totalidad de las consecuencias posibles. Hay tendencia a la acción y a la impulsividad.
La otra cara de la conexión con los pares puede ser la desconexión con los adultos (tenemos en cuenta que esto es mutuo, porque esta etapa también interpela a los adultos y les cuestiona su propia vida, al confrontarse por ejemplo con el: ¿qué he hecho con mi espontaneidad y mi creatividad?
La sensación de dos mundos que no logran conectarse, y la angustia que le produce a ambos: los adolescentes al no sentirse entendidos, los padres al no saber cómo comunicar; el problema de la puesta de límites…
El aumento de las emociones nos hace sentirnos vivos, pero a veces “en carne viva”, y lleva a cambios de humor, de un momento a otro, a la reactividad…a veces nuestras emociones pueden ser como un tsunami que nos invade, y puede hacernos sentir confundidos a nivel mental.
En fin, por lo visto no es fácil, ¿pero que etapa de la vida lo es?
Podemos entender que en ese momento la mente del adolescente es “una zona en obras”, una etapa de reconstrucción y de integración a nivel neuronal. Son muchos los cambios que se producen en el cerebro: la poda neuronal (los circuitos neuronales que no son usados se podan, siendo real que, si por ejemplo no hemos aprendido un idioma, o a tocar un instrumento, hasta esa época será más difícil y costoso intentarlo de adultos).  Por otro lado, se están mielinizando los circuitos neuronales lo que implica que la información fluye más rápido y de manera sincronizada.
Se está en camino del control de la impulsividad, así como del pensamiento esencial que tiende a valorar hechos y contexto que nos lleva a tomar decisiones, pensando en los efectos o consecuencias de las mismas.
Si no hubiese tendencia a probar cosas nuevas, si el pensamiento abstracto no se pusiese en marcha, si no nos opusiésemos a nuestros padres, nos quedaríamos en casa, como niños pequeños… estas actitudes, el lugar que pasan a ocupar los amigos, los nuevos ideales, la  crítica social llevan a entrar en el mundo, en lo desconocido y peligroso, pero nos permite distanciarnos de los adultos para ver quién soy y hacia donde quiero ir…
Si hablamos del peso de los amigos, la intensidad de las emociones, el inicio de los acercamientos sexuales (ante en desarrollo sexual), y el amor y el desengaño (la búsqueda de la identidad sexual como parte de esa búsqueda), cuanto hay por experimentar y vivir.
PROBLEMATICAS A LA ORDEN DEL DIA:
Dos son las problemáticas que quiero destacar como temas de consulta de esta época que estamos viviendo.
Las situaciones de acoso y bullying tanto “cara a cara” como a través de las redes sociales que sufren los chavales por parte de otros adultos, y del grupo de pares.
La otra problemática:  el inicio de las primeras relaciones de pareja, donde valores machistas están a la orden del día, y en nombre del amor se ocultan situaciones de maltrato psicológico, control, estrategias de aislamiento en chicas jóvenes por parte de sus novios.
Ambas situaciones tienen consecuencias negativas en los afectados, minando la autoestima, y teniendo en cuenta que estamos en una fase de construcción de la identidad, haciéndonos sentir sumamente vulnerables e incomprendidos.
LA TERAPIA PSICOLOGICA:
Si estas pasando una situación así, si eres un padre que te has sentido identificado porque sientes que tu hijo está pasando la peor etapa y no puedes con ella te sugiero que hagas una consulta a un profesional de la psicología.
Creo que uno de los desafíos a nivel terapéutico, es como con todo paciente que consulta, es la escucha, el respeto hacia el mismo, la potenciación de sus capacidades (el trabajo se centrara en las herramientas que traiga, en su mismo lenguaje potenciándolas, más que centrarnos en lo negativo, y el poder pensar juntos estimulando la parte frontal de su cerebro.

24 Abr 2016

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¿Por qué es importante el autoconocimiento y bucear en el interior de nuestra mente? “MINDSIGHT”
Para poder describir el porque de la importancia de autoconocerse, y de iniciar un proceso terapéutico, tomaremos el concepto de MINDSIGHT  traído por Daniel Siegel siendo su traducción : VISION DE LA MENTE.  Consiste en centrar la atención en la propia mente para observar su funcionamiento interno.

 –         Permite que seamos conscientes de nuestro procesos mentales sin vernos arrastrados por ellos.

–         librarnos del automatismo de conductas arraigadas y de respuestas rutinarias (esquemas de relación que repetimos en base a nuestra historia pasada).

–         Permite que rompamos con ciclos reactivos en los que tendemos a quedar atrapados (por ejemplo en el descontrol de la ira).

–         nos permite nombrar y dominar nuestras emociones en lugar de vernos abrumadas por ellas.

Veamos por ejemplo, la diferencia entre decir “estoy triste” a “me siento triste”: la primera es una especie de definición personal y es limitante. El “me siento triste” implica la capacidad de reconocer y admitir una sensación sin que ella nos consuma.

-La capacidad de concentración nos permite ver que hay en nuestro interior, aceptarlo y al hacerlo soltarlo para poder transformarlo. A veces estamos abrumados por las rutinas con falta de tiempo y no reparamos en ello, sólo sentimos el malestar. Muchas veces también puede ser una manera de “no querer enterarnos de lo que nos pasa”.

-nos permite cambiar y reencauzar nuestras experiencias interiores con más libertad de elección en nuestros actos cotidianos y más poder para crear el futuro y convertirnos en autores de nuestra propia historia.

Son nuestros padres u otros cuidadores los que nos ofrecen las primeras lecciones de natación en ese mar interior. Si hemos tenido relaciones afectuosas tendremos las bases para poder auto observarnos: conocer nuestro interior, contactar con él y también sintonizar con los otros por medio de la empatía.

Cuando los adultos están en sintonía con los niños, cuando le reflejan una imagen de su mundo interior, el niño puede sentir su propia mente con claridad. Pero si los padres se muestran indiferentes o distantes, o sus respuestas son confusas, su falta de sintonía con el niño significa que no pueden reflejarle una imagen precisa de su mundo interior. Así la lente de su auto observación puede enturbiarse o deformarse viendo sólo una parte de ella, o esa lente puede ser frágil, y vulnerable al estrés o las emociones intensas. Por ejemplo: un niño que no puede expresar  la rabia que le producen que le maltraten y debe guardarse esa parte para no estar en peligro frente a sus padres. Un ejemplo de lo segundo sería un niño que si bien se le permite expresar sus emociones, cuando lo hace el adulto no le calma sino mas bien se asusta y le asusta, sintiéndose desbordado por las emociones como puede ser el miedo.

Si no hemos tenido experiencias positivas, se puede aprender con la ayuda de otro, teniendo un nuevo vínculo reparador como puede ser con la figura del terapeuta.

El resultado será gozar de salud mental, y nos daremos cuenta de ellos porque:

-seremos más flexibles y nos sentirse libres: lo contrario de una vida rígida, estancada o gris; en el otro extremo una vida caótica, impulsiva e impredecible.

-tendremos la sensación de vitalidad y de bienestar; sin esta integración podemos acabar presos de rutinas conductuales como ser  la ansiedad, depresión, respuestas rígidas, obsesivas entre otras.

Os alentamos a iniciar un proceso terapéutico para autodescubrirse de la mano de otro. A veces estos procesos pueden ser muy dolorosos y es el vínculo con un otro lo que nos ayuda a realizarlo de manera satisfactoria.

 

17 Ene 2015

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Las habilidades sociales, herramientas para lograr una vida mas plena

Ayer comenzamos con el grupo de mujeres a trabajar las habilidades sociales. Tras escuchar la canción de Bebe: “Ella”, intentamos leer entre líneas que habilidades sociales son necesarias para dar el paso, y en este caso salir de una situación de violencia o maltrato. Las mismas podemos utilizarlas para cualquier situación en las que nos sentimos atrapados o bloqueados…

Ella se ha  cansado de tirar la toalla,  se va quitando poco a poco telarañas 

no ha dormido esta noche pero no esta cansada, no mira ningún espejo pero se siente toda guapa.

Hoy ella se ha puesto color en las pestañas, hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña

hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada, hoy es una mujer que se da cuenta de su alma
Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti que nadie puede hacerte daño,
hoy vas a comprender  
que el miedo se puede romper con un solo portazo.
Hoy vas a hacer reír  porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto…
hoy vas a conseguir 
reirte hasta de ti y ver que lo has logrado que…
Hoy nació la mujer perfecta que esperaban,  
ha roto sin pudores las reglas marcadas….”

Podríamos pensar como lluvia de ideas, lo que la letra expresa entrelíneas:

 –la posibilidad de aprender de lo malo, del pasado: Muchas veces a partir de una situación conflictiva o que nos genera malestar, si la utilizamos a nuestro favor, tal vez sea la primera vez que tengamos una oportunidad para pensar sobre ello, por ejemplo: ¿qué queremos de una relación de pareja?, ¿qué cosas voy a permitir?, ¿qué cosas me gustan, que cosas no quiero, a que cosas voy a decir que no?, ¿cuáles puedo llegar a negociar con el otro?. A veces no hemos reflexionado, hemos solamente actuado, o hemos seguido los mandatos que nos han marcado socialmente, lo que se esperaba de nosotras y no nos hemos puesto a pensar y sentir cual es nuestro deseo.

 –necesidad del autoconocimiento: va de la mano de lo anterior, de la necesidad de conocernos, de conocer nuestra historia y como nos hemos ido construyendo como sujetos, para saber como muchas veces actuamos repitiendo esquemas de relación del pasado en función de nuestros primeros vínculos. Si no hacemos conciente esto, sólo nos quedara la repetición.

 –valorarnos y aceptarnos como somos, y tener en cuenta aquello que queremos cambiar: aumentar nuestra autoestima. Muchas veces estamos muy condicionadas por lo que los demás piensan de nosotras, que imagen damos, nuestra autoestima sube o baja en función de ese reconocimiento, mostrando la falta de seguridad que tenemos en nosotras mismas.

 –poder poner límites y decir que no: si estamos condicionadas por el miedo esto es imposible, porque actuamos en función de los deseos de los otros. El poder poner límites es un aprendizaje que necesita práctica. Por un lado reconocer nuestras necesidades y derechos, sentir que tenemos derecho a pedir por ellos  y aprender a negociar. Todo esto tiene que ver con la comunicación asertiva (que ya trabajare en otro post). Muchas mujeres sienten que las necesidades de los otros están por encima de las propias, actúan desde el rol maternal generalizándolo en todas las relaciones incluso las de pareja, según los mandatos de género de ser cuidadoras que nos han impuesto. Desde esa base es muy difícil la negociación, sólo queda la postergación. Muchas mujeres se sienten “egoístas” si piensan primero en sus necesidades y deseos. Si a esto le sumamos los chantajes emocionales como forma de coacción, estamos perdidas…

 –romper con las reglas marcadas también implica la toma de conciencia y en este caso hago hincapié en los mandatos de género sobre como debe ser una mujer, los mitos del amor romántico, el rol de cuidadora y postergarnos en función  de los otros para cumplir con ese ideal. A estos mandatos antiguos sumamos los nuevos, ser “super mujeres que pueden con todo”, que deben cumplir un nivel de exigencia ahora en el trabajo, como profesionales, con un ideal de belleza y a las vez no descuidar los espacios privados.

 -para poder “romper de un solo portazo” tenemos que escoger, tomar decisiones, asumir los costes de nuestra decisiones. Esto puede ser un trabajo arduo en una terapia. A veces los procesos de “cortar la soga” en vínculos que nos hacen daño, requieren mucho trabajo, y hacerlo de a dos, en un vinculo de seguridad es lo conveniente.

 -Para poder lograr cambios, tenemos que poder proyectar, poner metas a corto y largo plazo, ir subiendo paso a paso los peldaños de la escalera. Para esto es necesario todo lo anterior, saber que quiero, saber que puedo hacerlo, tener la capacidad de planificación, la motivación para el cambio. Yo siempre digo que si hemos estado condicionadas por los otros, o por ejemplo, porque no nos han reconocido en nuestros logros, o nos han desvalorizado, el único camino para sentirnos potentes es hacer y corroborar en los hechos que podemos experimentando nuestras capacidades y sintiéndonos orgullosas “de que lo hemos logrado”.

Podríamos resumir como principales habilidades implicadas en el cambio:

Habilidades asertivas:

Negociar

Saber decir no

Saber pedir lo que quiero y necesito

Defender los derechos

Defender un punto de vista

Formular y responder a una queja

Expresar nuestras emociones

 Habilidades que favorecen el desarrollo personal:

Autoconocimiento: valorarme pero también reconocer lo que quiero cambiar y poner medios para lograrlo.

Disfrute de uno mismo (versus la dependencia en los vínculos)

Tomar decisiones.

Tomar iniciativas

Planificar

Superar la sensación de fracaso, superando el pasado.

Evitar conflictos resolver el miedo.

Evaluar las propias habilidades.

Ayudar bajo un criterio de solidaridad (no de autosacrifico)

Resolver la vergüenza

 Si contamos con habilidades sociales podremos:

 -Vencer la ansiedad que nos producen las situaciones difíciles o nuevas, que en algunas circunstancias puede llevar a  evitarlas.

 -sentirnos seguros y seguras de nosotras mismas, no pendientes en exceso de la valoración de los otros.

 -aceptar nuestras limitaciones y pedir ayuda en caso de sentirnos estancados en el pasado.

 -establecer vínculos gratificantes, de cuidado recíprocos

 -poder comunicar lo que sentimos, pensamos y queremos, defendiendo nuestros derechos.

 -resolver situaciones problemáticas en vez de evitarlas o adoptar una aptitud de sumisión, o autoritaria.

 Si te vez atascada o atascado en alguna de estas áreas te invito a que consultes a un profesional de la psicología que pueda ayudarte.

 

 

 

 

04 Dic 2014

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¿Por qué una mujer permanece en una relación de maltrato?

Ayer trabajamos en el grupo de mujeres la pregunta: ¿por qué una mujer permanece dentro de una relación de pareja donde sufre violencia?.

Muchas veces hemos escuchados comentarios desde el sentido común en forma de sentencia: “no entiendo porque si la trata mal porque no se va”.

Podríamos decir que dar el paso, tomar esa decisión de romper la relación es algo complejo porque existen múltiples factores en juego que hacen que la situación se perpetué: factores que van desde características individuales, por ejemplo, nuestra propia historia infantil donde la violencia ya ha estado en nuestras vidas, o no nos hemos sentido valoradas o queridas; los mitos y mandatos acerca de cómo debe ser una mujer que se transmiten en la socialización y se legitiman socialmente, donde el rol de cuidadora de los otros como madres es el impuesto; las características propias del vinculo que se establece como el ciclo de la violencia ( no todo el tiempo se produce la violencia y en la fase de la llamada “luna de miel” aumenta la creencia sobre la posibilidad de cambio);  las secuelas del trauma en la mujer, la indefensión aprendida que hacen que se encuentre en una situación de “sin salida” y desesperanza, a veces de parálisis… Si a esto le sumamos que si bien se han dado avances sociales en cuanto a leyes y recursos que tienden a la protección de la víctima, muchas veces se sigue produciendo la revictimización siendo las mismas instituciones sociales las que no colaboran a favor de la autonomía y protección de las victimas. La falta de red de apoyo, el secreto que se produce por vergüenza y por el aislamiento social al que están sometidas… en fin, lo que está claro es que el análisis debe ser multicausal y a la vez empático con quien está inmersa en dicho vínculo de maltrato.

Me parece importante poder transmitir a partir de frases de las mismas protagonistas esas múltiples causas, creo que puede ayudar a generar esa empatia necesaria para entender a las mujeres:

  “Si yo no lo ayudo a que deje sus adicciones, si no lo cuido, quien lo hará, me da mucha pena verlo así”.

“El una vez me dijo que su padre le pegó de pequeño…me da pena por el niño que fue, aunque ahora no entiendo que él haga lo mismo conmigo y sus hijos”.

“Me case pensando que iba a ser para toda la vida, separarme era pensado como un fracaso para mi”

“Mi madre me dijo una vez: debes servir a tu marido, aguanta hija que esto ya pasará”

“cuando me di cuenta que lo que estaba viviendo era la reproducción de lo que había vivido en mi familia me hizo sentir muy triste, la violencia siempre ha estado en mi vida”.

“Y si puede que me haya casado con él a los 17 años, aun habiéndome golpeado una vez, para huir de mi casa”

 “En un momento deje de luchar, solo esperaba que se tranquilice, que deje de chillarme, aprendí a callarme”

 “estaba tan hecha polvo que cuando era amable conmigo me sentía muy agradecida, parecía que todo el daño que me había hecho se había borrado”.

“yo solo quería olvidar lo que había pasado; así empecé a olvidarme lo que había que hacer, estaba como bloqueada”

 “Una vez me confesé y le conté al cura de mi parroquia lo que había sucedido con mi marido: me dijo hija, se paciente, que Dios te recompensara, no le provoques”.

“El abogado me ha dicho porque no me reconcilio, que el quiere estar con sus hijos, que parece buen padre”.

“No me he sentido creída cuando he contado lo sucedido. El encima me ha denunciado porque lo rasguñe al intentar defenderme. ¿Quien me va a creer?”

 “sin trabajo, sin estudio, y sin dinero,¿a donde iba a ir?”

“Me he quedado sola, no conozco a nadie aquí, necesito de él para criar a mis hijos”.

10 Nov 2014

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“Relatos Salvajes” o el porque de la ira….

El otro día tuve el placer de poder ver una buena película en el cine: Relatos salvajes, película argentina escrita y dirigida por Damián Szifron (2014). Seis historias que nos hacen reír pero que son verdaderos dramas que dan cuenta de lo que podemos hacer con nuestra ira, y el deseo de venganza.

Una de las historias “El más fuerte”, cuenta muy bien como se enciende la ira en nosotros, llevando en este caso a una escalada de violencia destructiva en ambos protagonistas.

Soy experta en meter la pata y contar el final de las historias a los amigos que todavía no han visto el film, pero como he visto que estaba en la wilkipedia descripta, me tomo esa licencia:

“Diego Iturralde viaja por la ruta en la provincia de Salta en su lujoso coche, cuando se cruza con un viejo auto que le va cerrando el paso. Diego se le adelanta para seguir su camino y lo insulta tratándolo de “negro resentido”. Cuando pierde rastro de aquel auto kilómetros más adelante, pincha un neumático y se ve obligado a parar en la banquina. Vuelve a cruzarse con el automovilista a quien había insultado, quien al verlo decide detener su auto delante del suyo. El conductor comienza a destrozar el auto de Diego. Tras pedidos de disculpa rechazados, la ira se apodera de él, arranca su auto y embiste el de su agresor, arrojándolo así por un barranco que derivaba en un río. El hombre logra salir y Diego comienza a perseguirlo con su auto, pero la rueda de auxilio, que no estaba bien ajustada, se suelta generando que el vehículo caiga también por el barranco. El hombre va a buscarlo para terminar con la vida de Diego y logra entrar al auto donde se genera una desenfrenada lucha…” (y esta vez no cuento el final).

Tod@s hemos sentido en algún momento en mayor o menor medida los signos físicos de la ira. Nuestro cerebro esta preparado para registrar si un estimulo puede considerarse una amenaza y evaluar el peligro. Si la conclusión es que no la hay, liberamos la tensión, los músculos se relajan y volvemos a estar como dice Daniel Siegel receptivos”,  la mente esta clara y tranquila, podemos utilizar nuestra parte reflexiva y racional.

Pero si en cambio la valoración es a favor del peligro, el estimulo pasa a ser relevante: “es malo”, “me está atacando” . Uno de los comportamientos que se activa (y es propio del mundo animal) es la posibilidad de la lucha. Nuestro sistema nervioso autónomo se prepara: el corazón late con fuerza, se dispara la adrenalina, se libera cortisol en sangre (la hormona del estrés) y ya estamos preparados para la acción. Si ponemos en palabras las emociones en juego son de ira, impotencia, rabia, miedo, frustración. En ese momento, ya estamos en modo automático, es decir no pensamos, somos pura reacción, nuestra ventana de tolerancia es estrecha, lo que significaba que por ejemplo antes contábamos hasta diez, o respirábamos hondo, y ahora esas estrategias ya no sirven, ya el mecanismo se ha disparado, solo queda explotar.

En la escena descripta más arriba vemos a Diego indefenso dentro del coche, pidiendo disculpas, un poco invadido por el miedo, otro poco porque se capacidad reflexiva funciona  todavía. Pero luego se dispara y ambos ponen el automático en una lucha por destruir al otro. Daniel Siegel habla de cómo se anula en ese momento la “flexibilidad de respuesta” que permite insertar un intervalo temporal entre el estímulo y la respuesta. Esa capacidad es una parte importante de la inteligencia emocional y social. Nos permite ser plenamente conscientes de lo que sucede y refrenar nuestros impulsos a tiempo para elegir la mejor respuesta. También expresa que se anula la “conciencia moral” entendiéndola el autor como la capacidad de pesar y de actuar para el bien común o la sociedad. ( D Siegel, 2011).

Volvamos más atrás en la escena, en el origen, y donde se dispara la escalada. En la carretera y cuando se cruzan por primera vez Diego y quien será su agresor, el primero reacciona insultándolo ante su mala conducción con un “negro resentido”.

Me imagino a este hombre con una conversación interna en su mente, la rumia mental (encadenamiento de pensamientos dañinos) que le lleva a que el proceso físico se inicie. Me lo imagino en un monólogo interno como: “que se cree este porteño, todos son iguales vienen a pasarme por encima, creo que soy poca cosa por ser de provincia, llamarme negro a mí…(recuerdos que se vienen de cuando otros lo han hecho por ejemplo, burlándose de él en la escuela, hasta insultos de su propio padre, o comparaciones con sus hermanos).

Podríamos pensar que Diego ha puesto el dedo en la llaga, en alguna historia de su pasado, que quedo allí incrustada y no resuelta, donde lo hicieron sentir pequeño, poca cosa, siendo tal vez desvalorizado o humillado. Tal vez no tuvo muchas posibilidades en su historia de canalizar las emociones (legítimas) que el ser tratado así le genero, de otra manera, por ejemplo expresarlas, sentirse apoyado por un adulto protector, desarrollar habilidades de comunicación de sus emociones y ser asertivo pudiendo poner los limites en otras situaciones a través de las palabras.

Seguramente de niño aprendió a guardar la tristeza que tenia y no sacarla en forma de llanto, porque le transmitieron que los hombre no lloran, o presencio modelos de resolución de conflictos donde el uso de la fuerza era la estrategia natural. Esto quedo guardado en su cerebro y cada vez que se sienta amenazado o en peligro volverá a dispararse el mecanismo de la ira. (En este caso concreto no, porque no le han quedado posibilidades, la ira puede ser destructiva y generar daño, pero mejor no lo cuento por respeto a los amigos…)

¿Qué podríamos hacer si fuese posible para ayudar al protagonista?. Por un lado, dotarlo de estrategias de control, aprendiendo a registrar las sensaciones que su cuerpo le envía, antes de que el “modo reactivo”, automático, ya este disparado (y sólo quede explotar). La estrategia de “tiempo afuera” podría ayudar por ejemplo, si en ese momento la persona con quien interactúa pasa a estar en riesgo. La retirada de la escena a tiempo podría evitar el daño. Por otro lado tendría que aprender a autorregularse, como bajar esas sensaciones corporales por ejemplo, a través de un esfuerzo físico (salir a correr), u otras estrategias que lo contacten con la calma y la tranquilidad. Pero lo más profundo seria poder detectar que del pasado lo ha disparado, volver a  procesar e integrar esas escenas dolorosas, traumáticas en donde aprendió a sobrevivir por medio de la descarga de la agresividad. Esto implica un trabajo terapéutico con otro, que repare en el vínculo y ayude a elaborar esas historias en vez de actuarlas. “Poder reflexionar sobre esas experiencias con cierta distancia, y con una apertura, una observación y una objetividad que entonces no había tenido. Poder ver como esas episodios reactivan recuerdos muy profundos que explican la reacción. (D Siegel, 2011). Recuerdos del pasado pueden aparecer para redirigir nuestra conducta. Esas asociaciones pueden hacernos reaccionar de manera automática.

 Ya sabes, si te sientes identificad@ con esta manera de reaccionar, si tienes miedo de hacer daño porque no lo controlas, si detrás de ese ataque que te hace sentir poderoso hay un niño humillado, castigado que se siente muy pequeño, no dudes en buscar ayuda de un profesional psicólog@. “Los momentos difíciles de nuestra vida se pueden convertir en oportunidades para obtener una comprensión más profunda de nosotros mismos y de nuestra conexión con los demás.”(D Siegel, 2011).

Recomiendo a  Daniel Siegel,  “Los crepes de la ira”, en Mindsight: la nueva ciencia de la transformación personal. (Paidos, 2011).

Imagen del cartel de Relatos Salvajes.