
BY: Marcela Lockett
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CORONAVIRUS: CUANDO PEDIR AYUDA PSICOLOGICA.
En este tiempo de confinamiento podemos sentir que nuestras emociones nos desbordan necesitando pedir ayuda psicológica frente al stress.
CUANDO ESTAMOS DESREGULADOS EMOCIONALMENTE:
Hablamos de desregulación emocional cuando nos instalamos en una emoción que lo inunda todo, no se mezclan varias emociones, ni fluyen como un río, sino que nos sentimos inundados por su caudal.
Como hablé en el anterior post nuestra «ventana de tolerancia» es la franja donde nos sentimos conectados con nosotros mismos, en calma, seguros. Salirnos de esa ventana implica una orientación «hacia arriba», lo que a nivel de nuestro sistema nervioso central implica una hiperactivación comparable a cuando «un del cabrito que ve venir al león; o cuando un león se prepara para pelear con otro, al competir por el territorio». Nuestro sistema de defensa de lucha o de huida esta en marcha, actuando de modo automático. esto hará que estemos alertas, nos sentiremos abrumados, agobiados, estaremos del lado de la ansiedad. Un ejemplo sería el sentir el estado de alteración que nos produce ver todo el tiempo las noticias en la tv, los wasap que recibimos, acompañarlo con pensamientos negativos y dañinos, no tomar conciencia de ello y continuar en ese estado de hiperactivación. Lo más probable es que no podamos disfrutar, ni dormir y nos empiece a afectar físicamente.
Si la salida de la ventana de tolerancia es «hacia abajo», nuestra fisiología tenderá a la hipoactivación. Esto implica que nuestro sistema nervioso autónomo nos lleva al congelamiento, a la parálisis. Aquí podemos sentirnos desbordados por la angustia, apagados, sin motivación alguna, derribados, bloqueados. Podemos desconectar para no enterarnos y sumergirnos al paso de horas y horas vacías, de videojuegos o serie tras serie, tirados en el sofá sin ganas de nada. Esta estrategia nos mantiene como en el congelador donde no sentimos ni padecemos, pero en el fondo estamos negando la realidad para que no nos duela.
QUE FACTORES NOS HACEN MÁS VULNERABLES A LA HORA DE SUFRIR LAS SECUELAS DEL TRAUMA:
-Cómo nos encontrábamos con anterioridad a esta crisis, es decir, (y tomando el ejemplo de los arboles) que si nuestro tronco estaba fortalecido, y si nuestro árbol personal tiene frutos y recursos, estaremos más firmes y arraigados para hacer frente a esta tormenta.
Si no es así, si tenemos historias dolorosas o traumáticas sin resolver (como si fuesen señales en el tronco, o este ha ido creciendo endeble, como ha podido) es posible que estas se conecten con la situación del presente y nos desestabilice. Sugiero pedir ayuda a un profesional de la psicología, si somos conscientes de ello.
-el estar luchando en primera línea contra este virus, nos expone al trauma y a la posibilidad de sufrir estrés post traumático (dedicaré otro post especifico a los trabajadores sanitarios, seguridad, entre otros).
-cuando la enfermedad y la muerte nos toca de cerca a nosotros y nuestros seres queridos estamos en la posibilidad de duelos que se compliquen por las circunstancias que estamos viviendo que predicen posibles duelos traumáticos o detenidos en el tiempo.
-variables que tienen que ver con la convivencia familiar durante la confinamiento: como son nuestros vínculos, nuestros estilos de apego, nuestra tolerancia a la intimidad y la cercanía, la posibilidad de poner limites a los otros o no, si esos vínculos son seguros o al contrario aquellos que nos quieren pueden hacernos daños.
-los factores sociales y económicos que están afectando a cada uno en sus hogares, cuando aquello que era seguro y nos hacia sentir tranquilos se tambalea, el stress aumenta pudiendo llevarnos a ambos lados por fuera de la ventana de tolerancia. Si hemos perdido nuestro trabajo, o situaciones donde no llegamos a cubrir las necesidades básicas de nuestra familia.
-la falta de red de apoyo social es otro factor que nos hace vulnerables, de ahí que la solidaridad entre vecinos y la sociedad en general pase a ser un bien preciado.
QUE PUEDO HACER SI SIENTO QUE NECESITO AYUDA PSICOLÓGICA:
La asociación EMDR España ( https://www.emdr-es.org/) ha puesto en marcha dispositivo de ayuda para grupo de profesionales que están trabajando en primera línea, cuyo objetivo es aliviar los síntomas, para que los mismos puedan realizar sus tareas intentando prevenir las secuelas que puedan tener en un futuro. SI conoces a alguien que creas que lo puede necesitar no dudes en contactar conmigo para su derivación.
Puedes ver en el link de mi página acerca del EMDR, pero si decirte que “es considerado por la OMS uno de los principales instrumentos para tratar el trastorno de estrés post traumático». Se utiliza para prevenir el desarrollo de problemas psicológicos que pueden surgir después de un evento crítico o potencialmente traumático. El Objetivo es reactivar el proceso de autocuración del cerebro y reprocesar los momentos más perturbadores».
Si te has sentido identificado con algunos de los factores de vulnerabilidad que he expresado y en lo que estás sintiendo en este tiempo, te animo también a que me escribas para que podamos contactar por el momento, de manera on line. No le restes importancia a lo que sientes, no lo escondas, ni lo niegues.
“La esencia del trauma no son sólo los eventos, sino la soledad que sentimos frente a ellos”. No te quedes solo, busca apoyo social y ayuda profesional si lo necesitas.

BY: Marcela Lockett
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CORONAVIRUS: LAS EMOCIONES QUE SURFEAMOS DURANTE EL CONFINAMIENTO.
Surfear en un mar de emociones que nos produce la crisis del coronavirus, en el estado de confinamiento pone a prueba nuestros recursos de afrontamiento.
EN UN INICIO LA CRISIS DEL CORONAVIRUS NOS DEJA PERPLEJOS.
Escribir sobre la crisis del coronavirus, y las emociones que nos produce el confinamiento no ha sido fácil para mi, ha tenido que pasar un mes de esta situación para ponerme a ello.
Creo que es la primera vez que como terapeuta, no es sólo la empatía y sintonía la que me hace entender lo que viven las personas con las que trabajo. Esta vez soy también afectada, al estar viviendo y sintiendo la misma situación de crisis que todos y todas.
Entiendo que mi cerebro, vivió un primer momento en estado de shock, ante la rapidez en que se acontecieron los hechos. Un día estaba en el despacho trabajando con vosotros y al día siguiente, en casa confinada, viendo las noticias, alarmada por televisión. Lo que sentía era un estado de confusión, de no entender lo que acontecía, de irrealidad “no esta pasando”. Esto es propio de las situaciones que son traumáticas, en la medida que vienen a generar un corte en nuestra vida cotidiana y nos dejan perplejos, sintiéndonos abrumados y con la sensación de miedo y peligro.
UN MES DE CONFINAMIENTO: recursos de afrontamiento y posibilidades de integración de lo traumático.
Nos acompaña la incertidumbre de cuanto dura este período y como será nuestra vida tras el confinamiento. Más allá de ello, con el paso de las semanas, hemos creado una nueva rutina dentro de casa, que se ha ido estableciendo. Si contamos con recursos personales de afrontamiento, seguramente estaremos sosteniéndonos emocionalmente y apoyándonos en nuestros vínculos con los que convivimos o con los que mantenemos el contacto . Si los recursos internos de los que disponemos son ricos y variados podremos estar aprendiendo algo de nosotros mismos, a estar solos, a tolerar la incertidumbre. ¿Hace cuanto tiempo que no te aburrías?; puede que ahora, por estas circunstancias estemos menos tiempo sobrestimulados.
Cuando esto halla finalizado, es posible que cuando miremos hacia atrás, nos demos cuenta de lo que hemos aprendido de esta experiencia vital, y saquemos la conclusión que hemos salido fortalecidos. Esto hablará del trabajo de “integración” que ha podido realizar nuestro cerebro. Implica como he hablado en otros post, que le hemos podido cambiar el significado a lo vivido. Un ejemplo sería, ya no lamentarnos por lo que dejamos de ser, sino valorar la riqueza que como persona (y espero como sociedad) nos ha producido esta experiencia vital dolorosa.
SURFEANDO EN EL DÍA A DÍA DE NUESTRAS EMOCIONES.
Pero esto no quita, que en el día a día estemos surfeando en un mar de emociones distintas y hasta contradictorias. A veces tristeza, angustia, agobio, irritabilidad, miedo, desconexión En otros momentos sintamos alegría, celebremos la vida por estar sanos, valoremos lo pequeño y grande que tenemos en lo cotidiano. Podemos llegar a sentir sentimientos de aceptación, comprensión, empatía, hasta plenitud.
Las emociones son el termómetro de como esta nuestro mundo interior, se expresan a través de nuestras sensaciones corporales y como siempre podemos escucharlas o negarlas. Ana Gómez, una experta en Trauma y EMDR decía que “la sanación tiene que ver con tolerar lo que sentimos”. Esto implica permitirnos visitar esa emoción que esta presente, sentirla, sin negarla. Luego es necesario regularla, utilizando ejercicios para tomar plena conciencia, y calmarlas a través de nuestra respiración, de imágenes de serenidad, por ejemplo.
Esto implica mantenernos dentro de la “ventana de tolerancia” concepto de Daniel Siegel que he compartido con muchos de ustedes en la terapia. Podemos salirnos en estos días de ella, de esa sensación de calma, conexión y seguridad, podemos sentir esos estados pero tenemos que poder autorregularnos para que no nos inunden.
PAUTAS PARA VIVIR ESTOS DÍAS DE CONFINAMIENTO:
Mucho ya se ha escrito en relación a cómo vivir estos días de confinamiento, yo destacaría:
-la necesidad de rutinas diarias que nos motiven, y nos hagan ejercitar nuestro cuerpo y cerebro.
-las estrategias de autocuidado: en las que pondría la expresión de nuestras emociones y necesidades.
-sentir la conexión social, sentirnos sentidos por los otros y hacerles sentir lo mismo: “estoy contigo, aquí estoy”.
-buscar ayuda profesional en caso de sentir que nos estamos desrregulando y empezamos a sentir las consecuencias del stress.
“La esencia del trauma no son solo los eventos, sino la soledad que sentimos frente a ellos”. No te quedes solo, busca apoyo social y ayuda profesional si lo necesitas. Ahora nos hemos adaptado como profesionales a estos tiempos, así que te espero a través de las sesiones online.

BY: Marcela Lockett
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Cómo atravesamos los duelos y cuando pedir ayuda psicológica.
En este post hablaremos de porque nos resulta difícil superar las pérdidas y duelos y de la necesidad de dar espacio a nuestras emociones y sentimientos. De la necesidad de búsqueda de apoyo de un psicólogo si vemos que el proceso de duelo se estanca.
Muchas veces ante las pérdidas, las personas más cercanas suelen darnos consejos con la mejor intención “pasa página, déjalo atrás, sigue tu camino”. Si lo hiciésemos rápidamente, si nos sobreadaptáramos a la situación acontecida, como si no hubiese ocurrido, estaríamos negando el tiempo de duelo necesario para poder “dejar atrás” de manera saludable.
Mucho se ha escrito sobre el duelo y sus fases, aquí destacaremos que es un proceso que necesita un tiempo cronológico y mental necesario para retirar la carga emocional y libidinal del objeto perdido sintiendo el dolor que conlleva. Esto nos permitirá poder trasladarla a otros aspectos de nuestra vida, o a nuevos afectos.
Entendemos que los duelos, tienen que ver con las pérdidas, no sólo la muerte física de un persona querida y cercana. Las rupturas de parejas, la pérdida de ideales, un trabajo que se acaba, que nos sostenía en la identidad. También la pérdida de etapas anteriores: la infancia, la adolescencia. Cuando crecemos, perder por ejemplo la rabia adolescente y aprender a manejar las situaciones y resolver los conflictos más asertivamente. Si bien es un cambio positivo, podemos sentir que nos hemos conformado, perdiendo un aspecto que antes nos identificaba.
Me da miedo sentir, o no siento nada: ¿que pasa con las emociones?
Las pérdidas no implica sólo al objeto, sino lo que se sentía con él, el estado emocional “ya no me río como antes desde que no está”. Hablando de etapas como la adolescencia una paciente decía: “yo antes molaba más, ahora tienes más responsabilidades sientes que pierdes parte de la libertad” .
El proceso de duelo esta lleno de emociones, muchas veces contradictorias. Las mismas van cambiando a lo largo del tiempo: sentimientos de culpa, rabia, idealización del tiempo pasado, angustia, nostalgia, tristeza.
Permitirnos sentir la emoción, sin bloquearlas o negarlas; aprender a tolerarlas sin que nos desborden, puede ser un objetivo en el acompañamiento de los duelos en la psicoterapia. Las emociones son termómetros que nos hablan de lo que sucede en nuestro mundo interno. Aprender a escucharlas, sentir nuestro cuerpo (que es la base de las mismas, las sensaciones corporales). Esto nos permitirá ir hacia la acción, por ejemplo buscando el contacto y consuelo de un ser querido, o ayuda de un psicólogo si vemos que nos desborda y estamos muy por fuera de “nuestra ventana de tolerancia». Daniel Siegel habla de ella como la franja donde nuestros estados emocionales tienden a la calma y la tranquilidad. Como suelo explicarlo en terapia: si nos salimos de la misma por encima de ella estaremos en la hiperactivación produciéndose sintomatología ligada a la ansiedad. Si nos salimos de ella por debajo, estaremos en la hipoactivación, generándose sintomatología ligado al estar bajo de ánimo o síntomas de depresión como ser apatía, desgano, no sentir placer por nada, falta de vitalidad y angustia automática.
Hemos de darnos permiso para sentir, dejar que las emociones fluyan. Si las bloqueamos quedaran atrapadas en nuestro interior. La consecuencia será que el pasado no está en el pasado. Será más difícil continuar con una vida fluida, como el agua de un río que corre sin estancarse.
¿Porque tendemos a negar los duelos en vez de atravesarlos?
No estamos acostumbrados en nuestra cultura a darle espacio a la muerte como parte del proceso de la vida. Atendiendo adultos que han perdido a seres queridos de pequeños, recuerda como las muertes fueron negadas, pensando que cuanto “menos sepan menos sufrirán”, no permitiendo integrar esas pérdidas a su ciclo vital.
Daniel Siegel (Siegel, 2011) nos dice que la parte prefrontal del cerebro humano es la encargada en producir la sensación de continuidad y permanencia de la existencia. Esto permite que se desarrolle una narración que conecta el presente, pasado y futuro. Todo ello produce una sensación de certeza, “nos hace sentir que podemos conocer y controlar nuestra vida.”
“Hay un impulso hacia la permanencia, una negación de que la muerte sea el final”.
Pero paradójicamente, “el cerebro como mecanismo que procesa información nos hace saber que la vida es pasajera e incierta, que está limitada por el nacer y el morir”.
El ciclo de la vida:

Con los pacientes utilizo un video en el que se ve a un padre con su hijo, enseñándole de pequeño por medio del juego a tocar al piano, están en una isla. El niño aprende a ir separándose y manejando el bote para poder conocer nuevas zonas de los alrededores. En un momento ese crecimiento hace posible la partida del hogar a recorrer mundo. Su padre lo saluda desde el puerto. El video muestra el paso del tiempo, su padre haciéndose mayor, el hijo formando su familia. Cuando regresa a casa su padre esta muy enfermo, lo cuida los últimos días. Al morir se muestra lo que ha quedado del vínculo padre-hijo, él ahora con su propio hijo. Se muestra igual de cercano, disfrutando de la manera de estar que le ha transmitido su padre: íntima, por medio del juego, disfrutando de la música. El mensaje es el mismo: el paso del tiempo y su aceptación. Lo perdido esta en nosotros mientras estamos vivos y luego pasa a ser herencia de aquellos con los que hemos compartido.
La muerte como parte de la vida.
Estar vivo (estando muerto físicamente), es seguir estando en la memoria de aquellos seres con los que hemos compartido, o hemos dejado nuestra huella a través de lo vivido, o por ejemplo trascendiendo como parte de la cultura.
Preguntas que nos hacemos en la terapia: ¿dejarías de vivir lo que has vivido porque sabes que en algún momento eso ya no va a estar, lo vas a perder?
La respuesta hace a la diferencia entre vivir una vida con miedo a las pérdidas, y la falta de integración de las que ya han acontecido y la aceptación, la flexibilidad en la vida, el saber que nuestras experiencias y vínculos forman parte de la construcción de la persona que somos.
Como bibliografia os recomiendo:
Mindsight “la nueva ciencia de la transformación personal” de Daniel Siegel, donde el el capítulo 12: “Tiempo y mareas,” afrontar la incertidumbre y la mortalidad. (Paidos, 2011).

BY: Marcela Lockett
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Miedo a los cambios: como ganar seguridad y autoestima.
Existe un perfil, desde mi experiencia en consulta, de chicas jóvenes, que suelen tener poca tolerancia a la soledad, miedo a los cambios, a crecer, y a atravesar los duelos ya sea de seres queridos o las pérdidas de etapas anteriores: infancia, adolescencia. Hay una sensación de base de inseguridad, a veces de baja autoestima, que viene acompañada de la creencia de no poder hacer frente al mundo, imponiéndose los pensamientos de que el mismo es peligroso, el temor a lo desconocido. Intentaré en este artículo, responder si es posible superar esas situaciones, destacando como la psicología puede ayudarnos a enfrentar nuestros miedos, aprender de nuestra historia, entendiéndola y elaborándola, para salir de lo que creemos que es nuestra zona de confort, y tener una vida más plena.
El estilo de apego preocupado o ambivalente:
Si nos preguntamos de donde vienen esas sensaciones, me gustaría recordar el estilo de apego ambivalente, que en los modos de relación adultos se denomina “preocupado”.
Si recordamos que los estilos de apego tienen que ver con los modos de relación que han establecido los adultos en la crianza con los niños y niñas, diremos que estas figuras de apego suelen estar muy preocupadas por la seguridad de la niña, ser figuras ansiosas, que tienden a desbordarse emocionalmente. Cuando la niña necesita al adulto para calmarse, ante una situación de estrés, este reacciona de una manera muy intensa, encontrándose desbordado por sus propias emociones y por lo tanto no pudiendo calmar al infante.
A Gonzalez (Gonzalez, 2017) expresa: “estas madres piensan que quiere cuanto más se preocupa, y que si no se preocupase significaría que no quiere.”
Esta situación provoca que halla angustia de fondo, y genera en el niño o niña que intenta dar pasos hacia la autonomía, sentimientos de culpa, porque la figura de apego le transmite que “lo hago porque te quiero o por tu propio bien”. Así, con buenas intenciones pero tendiendo a la sobreprotección, se produce el efecto de no dejar o poner obstáculos a dar pasos hacia la independencia. Muchas veces, también se siente que no quereremos dejar atrás los placeres conocidos, como el calor del hogar de la familia de origen.
Como dice A Gonzalez: “si nos distanciamos somos malas y egoístas, no queremos a quienes nos quieren. Pero si nos quedamos nos sentimos asfixiadas”.
“Madre sabe más”, o lo que le canta la madre a Rapuzel:
Basta recordar la canción que le canta la madre a Rapuzel (de Disney, Enredados), como justificación de no dejarla salir de su jaula de cristal. Si analizamos el mensaje de la letra, los principales mandatos son:
-tarde o temprano algo saldrá mal.
-Madre te protege, por eso «evita el drama a quien te ama».
-Sola no podrás sobrevivir.
-eres inmadura, torpe, pato mareado.
-no vuelvas a pedir que te saque nunca de aquí.
-lo digo porque te quiero mucho.
Inseguras y con baja autoestima:
Si no podemos explorar el mundo, si tenemos miedo a experimentar, aunque ello implique una cuota de riesgo en atravesar nuevas vivencias, no podremos probar nuestras capacidades, no tendremos la certeza de que podemos conseguir lo que nos proponemos, y nos llevará a un concepto del si mismo de ser inseguras, pasivas y muchas veces dependientes de los otros (a los que atribuimos mayor poder y responsables de nuestra protección frente a tal oscuro panorama).
Si la niña se siente incapaz, no va a ensayar, va a tender a evitar, y va a mirar a los otros con más capacidades comparándose y encontrándose en deficit. En conclusión: no va a verse a si misma con ojos de amor.
El miedo a los cambios no tiene que ver sólo con la incertidumbre de lo nuevo, sino con la consecuencia de nuestros actos, en las figuras de las que seguimos dependiendo, y los mensajes que nos transmiten. Los sentimientos de culpa, siguen estando una vez se ha crecido, aunque muchas veces se halla podido distanciarse físicamente de los primeros cuidadores. Demandas de los mismos, competencias por ejemplo, con las parejas actuales o amistades: “ya no nos llamas como antes”; “ahora prefieres veranear con tus amigos en vez de venir a ver a tus padres”, habla de la presión que sigue estando presente, cuando estas niñas han crecido y son adultas.
Hablando de dependencia, y teniendo en cuenta la variable género, sabemos de las posibilidades de trasladar ese sentimiento de protección de los padres a las parejas, no desarrollándose la capacidad de estar solas.
¿En que nos puede ayudar la terapia a enfrentar el miedo a los cambios, ganar seguridad y autoestima?
El acudir a un psicólogo para iniciar una psicoterapia puede ser un proceso muy rico, que nos ayude a integrar aspectos del pasado, en los que nos hemos quedado detenidas. En sesión muchas veces decimos, que por ejemplo, ante determinados retos de la vida como quedarnos solas, vuelve aparecer la niña pequeña que tenia miedo a la oscuridad, o que sintió una sensación de soledad real muy grande, o la niña que le enseñaron que no podía hacerlo porque es frágil, débil, incapaz o tan solo por el hecho de ser mujer.
El experimentar nuevas situaciones, a pesar del miedo a los cambios, el tender a la autonomía, implica exponerse, animarse, tolerar las emociones que provocan, ver que no nos desbordan, o aprender a regularlas en la terapia, para así transitarlas y seguir adelante.
Los espacios de soledad, son un logro que hablan de ese proceso de autonomía y fortalecimiento del yo. M Lagarde los define como: “el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas; para ello debemos poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona”.
Esto posibilita llegar a vivir los momentos de soledad con placer, creatividad, enriquecimiento y autoconocimiento aprendiendo más de nosotras mismas, a tolerar la frustración, el aburrimiento y sintiéndonos plenamente protagonistas.
Así nos diremos, como Frida Khalo, “para que necesito pies si tengo alas para volar”.
Lecturas recomendadas y mencionadas: Marcela Lagarde “La soledad y la desolación”.
Anabel Gonzalez: “No soy yo: entendiendo el trauma complejo, el apego y la disociación”.

BY: Marcela Lockett
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25 de noviembre: día de la eliminación de la violencia contra la mujer
Hoy, 25 de noviembre, día de la eliminación de la violencia contra la mujer, me gustaría compartir desde mi lado más creativo, una historia escuchadas de una de las protagonistas que ha logrado dejar la violencia atrás. En homenaje a todas las supervivientes y animando a aquellas que se encuentran en el camino de encontrarse a si mismas, comparto con vosotras este relato.
«Maquetas»
Maqueta: «reproducción física y a escala, en tres dimensiones, por lo general, en tamaño reducido, de algo real o ficticio”.
Siempre tuvo una obsesión por las maquetas.Yo no podía entender como de esas cajitas que contenían innumerables y minúsculas piezas, como partes sagradas de un puzzle a encajar, podían salir grandes mansiones, con habitaciones espaciosas y llenas de luz; o tal vez humildes casas pero vivas, llenas de colores, como habitadas por familias felices que disfrutaban de la vida del campo y el sonido de los pájaros. (Esto yo me lo imaginaba tan solo con ver las imágenes de esas cajas, que tan cuidadosamente selladas, como bloques, formaban parte de nuestro estantes).Cuando comenzamos a convivir y noté que las cajas comenzaban a apilarse por tamaño, de menor a mayor, cuando llegue a contar ciento cincuenta en los estantes, me anime a preguntarle por su tesoro. Me dijo que de niño comenzó esa afición, ante un regalo de su madre en su séptimo cumpleaños.
Recuerda ese día, cuando con mucha emoción rompió el envoltorio, y comenzó a respirar el olor a madera fresca del bosque. Acto seguido cogió las pinzas, cuan cirujano experimentado, tratando con delicadeza las piezas que se iban desplegando ante sí. Luego solo recuerda el ruido y el dolor del cachetazo que le dio su madre, cuando una pieza resbalo por sus dedos, según él por su torpeza, (yo diría por el miedo que esa mujer le infundia),y prefirió guardar todo con sumo cuidado, para condenarlo al eterno olvido, pero a la vez a la existencia inmortal de lo no nunca acabado. Así fue como empezó todo.
Delante mío, pocas veces se animo a intentar armarlas. Yo solo observaba el temblor de sus manos, el sudor de su frente, como si se tratase de vida o muerte, de desarmar una bomba que podría destruir la existencia de todos, la terrible tarea de hacer encajar pieza con pieza. Cuando por una mala jugada del destino, una de ellas volvía a caer, como esa primera pieza fundante, me temía lo peor, los gritos se desencadenaban cuan tornado y yo escuchaba como desde lejos, en otra dimensión, con mi vista nublada, como una especie de ensoñación: “tu eres la culpable mujer, me has puesto nervioso como siempre”. Yo corría disimuladamente a la cocina para evitar el conflicto, me hacia pequeñita para pasar desapercibida y cuando el silencio lo inundaba todo, me animaba a regresar al salón. Las piezas estaban en el suelo: estrujadas, partidas, dañadas, violentadas, como si un gigante hubiese utilizado sus manos como una masa. Para mi suerte, él ya no estaba.
Un día, me encontré pidiéndole perdón, ya no recuerdo porque, podría ser porque amaneció nublado o lloviendo, su jefe le había mirado con mala cara o le había ignorado, o simplemente porque uno de los niños había amanecido malito, con 39 de fiebre, o estaba lleno de vida y no paraba de andar, correr y saltar…Me dijo seriamente, que esta bien, que lograría su perdón, que lo dejaría pasar esta vez pero solamente si iba hasta una tienda histórica en las afueras de Madrid, donde estaba la maqueta que deseaba, le sacaba una foto al escaparate, y le traía el catálogo actualizado. Ante mi pregunta, me dijo que no, que no le compre nada, porque claro “yo no sabia de esas cosas y todo lo haría mal, como siempre”. Así lo hice, como un penitente en procesión de Semana Santa, como muchas otras veces, cargue a mis niños en mis hombros, cogí el tren de cercanías y tras una hora y media de viaje llegue a la tienda para cumplir con mi promesa, satisfaciendo a ese niño déspota que llevaba en su interior.
Ahora las maquetas, se han multiplicado, puede que duplicado,o triplicado, siguen apiladas de manera meticulosa, seguramente clasificadas, catalogadas, registradas, ordenadas por serie, por fecha de fabricación, en los estantes de la casa de su madre… intactas, sin ser tocadas. En mis estantes ahora solo hay juguetes de niños, de niños de verdad, mis hijos. Hay pelotas rojas y amarillas, osos esponjosos, trenes de madera, cochecitos de carreras, más peluches suaves, tiernos, achuchables. Despliegue de vivos colores, formas y texturas variadas y agradables, fáciles de alcanzar, fáciles de tocar y de sentir, suficientes para llevarme a esa casa humilde pero viva donde ahora puedo escuchar el sonido de los pájaros cantando.

BY: Marcela Lockett
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El acoso en las redes: qué es y cómo prevenirlo.
Existen diferentes formas de ciberacoso. En este post describimos algunas de sus formas, para que nos sea más fácil detectarlas:
- Los INSULTOS ELECTRÓNICOS suelen darse en lugares públicos, tales como salas de chat o foros de debate, por contraste al intercambio del mails. Hay un intercambio mutuo entre las personas implicadas.
- El HOSTIGAMIENTO, a diferencia del anterior, son reiterados y dirigidos a una persona como blanco, son más a largo plazo, produciendo alteración emocional de quien los recibe.
- DENIGRACIÓN: se entiende como difundir información despectiva y falsa respecto a una persona y sin su autorización. Puede ser colgada en una web, o difundida vía mail, o mensajes instantáneos, enviar fotos íntimas.
- La SUPLANTACIÓN de la identidad: el acosador se hace pasar por la víctima, utilizando su clave de acceso, y enviando mensajes negativos o degradantes a sus contactos.
- DESVELAMIENTO O SONSACAMIENTO: revelar información, comprometida o íntima, o engañar a la persona para que revele información personal de si mismo.
- EXCLUSIÓN Y OSTRACISMO: cuando por medio de las redes se le hace vacío a una persona, excluyéndola del grupo. Para un adolescente, que depende del reconocimiento y aceptación de su grupo de pares puede ser una actitud que le lleve a síntomas de depresión.
- CIBERPERSECUCION: seguir a la persona a través de comunicaciones reiteradas, hostigando y amenazando; rondar cerca de la persona y hacérselo saber. Por ejemplo, hacerle saber a una chica que se conoce donde está, con quien se mueve, sintiendo la sensación constante de ser observada o controlada.
- PALIZA FELIZ: cuando se agrede físicamente a la víctima y se sube a las redes sociales.
Los peligros del sexting.
El sexting consiste en la difusión o publicación de fotografías o vídeos de tipo sexual, producidos por el propio remitente, utilizando para ello el teléfono móvil u otro dispositivo tecnológico. Se cree que «no pasa nada» porque luego se borra, pero se puede realizar un pantallazo de la misma y comenzar a compartirse perdiendo así el control de quien recibe y ve la imagen.
Imaginemos a una chica que se hace fotografías eróticas con el móvil y se las envía por sms a un chico con el que está queriendo ligar, o las publica en su perfil de una red social. esto es generado de manera voluntaria por su autora, comenzando a pasar a manos de otra u otras personas que no esperaba ni deseaba que le llegue. Esto es lo que denominamos sexting. A partir de aquí, puede entrar en un proceso de reenvío masivo multiplicándose su difusión. Ahí dejamos de controlar nuestra imagen, pudiendo llegar a hacerse viral.
¿ Cómo prevenir el acoso en redes?
Cuando envías una información pierdes el control sobre ella y su destino. «Piensa antes de publicar”. Nunca se podrá estar seguro de que la persona a quien se le ha mandado un mensaje, una imagen o un video no las compartirá, pasando a ser de dominio público.
Estas son algunas acciones que puedes tener en cuenta para prevenirlo:
- Conocer el nivel de seguridad y privacidad de los dispositivos y aplicarlo de manera responsable. La pérdida del teléfono móvil (si no está protegido) puede poner a disposición pública nuestra información, pero también existen vulnerabilidades e infecciones con “virus informáticos” que pueden permitir un acceso no autorizado. Si no se está seguro de poder proteger información sensible puede que sea mejor no tenerla guardada en ese dispositivo.
- No ceder ante la presión ni el chantaje. En caso de recibir solicitudes insistentes para que proporcionemos una imagen por parte de una persona querida o de confianza o se sufren amenazas de alguien desconocido, la única decisión acertada es no ceder a las peticiones bajo ningún concepto. Si se trata de alguien malintencionado, habría que solicitar el apoyo de un adulto responsable. Es necesario compartir en la vida real aquello que te preocupa de la vida virtual. Informate con los servicios especializados de ciberacoso para de ser necesario, denunciar este delito.
- No ser partícipe del sexting: ni creándolo, ni reenviándolo, ni fomentándolo. Cuando se reenvía a otras personas una imagen de sexting, se está participando activamente en el juego, no seas participe de estas conductas, no es un simple juego.
Lo que no debemos tolerar en las redes sociales.
En resumen, si bien las redes sociales han enriquecido nuestro mundo por el acceso a la información y comunicación, no debemos tolerar el uso de las mismas como mecanismos de control, de acoso, para hacer llegar amenazas, extorsionar y chantajear, manipular; no podemos permitir tampoco la usurpación de identidad, el bulling virtual, el hacer circular rumores, el violar la intimidad de los otros; la transmisión de material violento, machistas y degradantes de la mujer. No contribuyas a ello y en caso de sufrirlo, que sepas que no es sin consecuencias. Consulta a un especialista de la psicología.

BY: Marcela Lockett
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La Salud Sexual: el placer negado a las mujeres.
La Salud sexual nos habla de la sexualidad como una dimensión central de la vida de los seres humanos. Se encuentra atravesada por relaciones de poder, siendo diferente lo que se nos pide a hombres y mujeres. El placer ha sido negado a las mujeres a lo largo de nuestra historia.
Este post habla de como se ha ido construyendo esa prohibición y como sigue vigente en los tiempos actuales, para que reflexiones si puede estar condicionándote.
Desde el contexto individual y de la sociedad a la que pertenecemos, en este caso la sociedad europea, podemos estar tentados en pensar, que el disfrute de la sexualidad femenina, y del cuerpo femenino, de que sea legítimo el placer y la libertad sexual, han existido siempre, y cuestionarnos que sentido tiene hablar de Salud Sexual en los tiempos que corren.
La sexualidad ligada a la maternidad.
Si echamos la mirada hacia atrás podemos comprender que estamos errados. Para ello, comentó algunos de los mensajes recopilados por Luis Otero en su libro “He aquí la esclava del Señor”, centrados en el España franquista, haciendo un poco de historia:
“En cierta edad, ya no muy pequeñas, adivinan que su ansia de maternidad- porque toda mujer ha nacido para ser madre-no puede realizarse sino con la cooperación del varón. Por eso sienten necesidad de relacionarse con el otro sexo. Y ¿donde mejor que en el baile? El joven la solicita y ella-la dama- se siente complacida entregándose a él”. (El baile, 1961).
Esta cita deja muy claro que se entiende la sexualidad femenina ligada a la maternidad, armándose la ecuación “se es mujer completa, si se es madre”. En el ejemplo del baile habla de la pasividad esperada en la mujer, y ni que decir, que “lo normal” era lo que se diría la e lección de objeto heterosexual, negándose otras expresiones de la sexualidad como la homosexualidad, bisexualidad, siendo impensable por ejemplo el poli amor…
Encontrar este texto, me sorprendió, me hizo recordar, por ejemplo, de prácticas como la himenoplastia que promocionan clínicas estéticas, por ejemplo, en Guatemala, Latinoamérica donde la virginidad sigue siendo un valor femenino:
“La virginidad anatómica se puede perder sin contacto deshonesto, de ahí que en una pérdida inocente, algunos médicos católicos no tiene reparo en hacer sutura restaurando el himen. La operación parece lícita y se evita la tragedia de la noche de bodas. Pero no aprobaría yo la operación en una mujer que voluntariamente y pecaminosamente perdió su virginidad”. (1951, Moral íntima de los cónyuges).
En América latina, donde trabaje en salud reproductiva, se dio el cambio del pedido de “la prueba de amor”, es decir la entrega de la virginidad, a “si me quieres lo hacemos sin condón”, práctica ligada nuevamente al amor romántico pero que conlleva la negación del autocuidado en las prácticas sexuales.
“La mujer siente mucho menos las exigencias sexuales como satisfacción carnal placentera, envolviéndolas generalmente en sentimientos de la unión espiritual, de la ternura hogareña y sobre todo la maternidad”.
Aquí hay un mito que también sigue vigente: que los hombres tienen mayor necesidad sexual que las mujeres, se le atribuye a diferencias biológicas, y no a la educación que hemos recibido, educadas en la represión y el juzgamiento de aquellas mujeres que practican su sexualidad con mayor libertad, incluso por las mismas mujeres.
La construcción del cuerpo femenino como pasivo y frágil.
Yéndonos más atrás en la historia, me gustaría que entendamos como se ha ido construyendo la visión del cuerpo femenino, y la contribución de la medicina en su discurso y prácticas “de cierta naturaleza femenina” a saber: sexualmente pasiva, frágil, dependiente y predeterminada a la maternidad.
En el siglo XVII, los discursos médicos comienzan a reemplazar el término bruja por el de “enferma mental”.
Durante el Renacimiento, el clero sostiene la imagen de Eva como inferior y maldita. Es simple fragmento del cuerpo viril, al derivar de la costilla de Adán y “maldita” porque conduce al varón al pecado original.
En 1650 Harvey descubre que todo embarazo se desarrolla de un huevo: comienza la veneración de la maternidad. La Virgen María, venerada por casta durante la Edad Media, pasara a ser venerada en su lugar de madre en el S XVII. Así toda mujer adquiere valor como individuo en tanto posible madre.
Otro rasgo que comienza a caracterizar la femineidad desde el discurso médico es la debilidad femenina. Esto centrará las bases a su vez para el lugar de la histeria como enfermedad femenina por excelencia. Ubican su etiología en la retención de semen femenino, por lo que pasa a ser la enfermedad “de mujeres sin hombres”, siendo esto necesarios para conservar su salud.
Así comienza a naturalizarse un discurso desde el orden de la biología describiendo lo que será parte de “la naturaleza femenina”.
Será a partir del siglo XVIII que los médicos varones tocaran el cuerpo de la mujer, ingresando estas como pacientes del acto médico, pasando el parto de las comadronas a ellos.
Esta sacralización de la maternidad traerá en el discurso la definición de la sexualidad femenina como pasiva, afectivamente dependiente y socialmente necesitada de protección masculina. La educación moral modelara a las niñas en vista de objetivos esenciales: guardarlas vírgenes para el matrimonio y hacia el siglo XIX se retarda el matrimonio pero se las prepara para ser “esposas sumisas”. El concepto de virginidad no solo tiene que ver con la ausencia de relaciones sexuales sino con la ignorancia sobre su cuerpo, que garantice “que en el encuentro sexual la excitabilidad de su cuerpo este en manos del hombre”.
Como expresaba, no tenemos que perder de vista estos discursos porque se siguen colando entre los sujetos por naturalizados, siendo necesario cuestionarlos. Por supuesto que hemos ido avanzando y las nuevas generaciones pueden disfrutar de una sexualidad más libre, aunque la sexualidad parece ser un tema que sigue siendo invisibilizado muchas veces en la escuela, en casa, generando falta de no sólo de información sino de educación en el auto cuidado de ambos sexos. Una paciente de 17 años, me contaba como una de sus compañeras era tildada de “ligera” porque se hablaba del tipo y frecuencia de sus prácticas sexuales, mientras que los chicos siguen siendo alentados en la conquista para mostrar su hombría y valía frente a otros chicos.
¿Cómo construir una visión del cuerpo femenino libre de disfrutar y sentir placer?
Me gustaría concluir con lo que aporta una visión feminista del cuerpo femenino, como avances en la mirada, y en la autogestión de nuestros cuerpos y nuestras vidas:
-El conocimiento y aprecio por el propio cuerpo.
-El aprendizaje del autoerotismo.
-La enseñanza del autocuidado desde pequeñas: empoderando a las niñas, en cuanto al cuidado y los límites que el otro debe respetar: posibilidad de elección de lo que quiero o no quiero, lo que me gusta o no me gusta.
-Un cuerpo libre de cánones impuestos socialmente, como por ejemplo, la imposición del ideal de belleza femenina generando sufrimiento psíquico, encorsetamiento, sometimiento del cuerpo a esos cánones establecidos, falta de autoestima al no poder alcanzar ese ideal de cuerpo perfecto, siempre e irrealmente joven.
-Disminuir los sentimientos de culpa ante el deseo y el placer sexual satisfactorio.
-La posibilidad de elección del deseo de ser o no ser madre.
Espero que la reflexión halla servido para mirarnos como mujeres, preguntarnos sobre cómo vivimos nuestra sexualidad, y ser conscientes de mitos y tabúes que hoy en día, a pesar de los cambios pueden estar en nuestro imaginario personal.
Si sientes que en el tema sexual hay fuertes inhibiciones, que no puedes expresarte libremente, y cuidándote, no dudes de consultar a una profesional de la psicología.

BY: Marcela Lockett
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Los beneficios de practicar boxeo femenino: “Ahora somos guerreras”
Este post, lo escribo esta vez en primera persona, porque no puedo despegarme de mi propia experiencia como mujer, que practica deportes de contactos desde hace más de diez años.
Cuando comencé a ejercer de psicóloga trabajando con víctimas de violencia de género, me di cuenta que tenía que hacer algo con el cuerpo, siendo este el contenedor de las emociones que trabajar con víctimas me generaba, principalmente las de ira, la agresividad que me llevaba a casa tras escuchar historias de dolor e injusticia, y decidí que nada mejor que “darle al saco”.
Si me remonto a mi infancia, tengo imágenes de fines de semana viendo el boxeo por tv, creo que hasta en blanco y negro, con mi padre, lo recuerdo como encuentros con él y de exclusividad, porque sólo a nosotros dos nos gustaba verlo. (O tal vez empezó a gustarme por ese encuentro especial).
El tiempo ha pasado, sigo practicando deportes de contacto y el gimnasio esta cada vez más lleno de mujeres de todas las edades, cada vez más jovencitas, incluso niñas.
Recuerdo críticas y sonrisas de mi entorno, cuando comentaba que lo practicaba, alguna interpretación de mi supuesta “furia interior”. La verdad que puede que así fuese, que la tuviese, pero el canalizarla en un deporte reglado, con compañeros con fuerte sentimiento de solidaridad, y con grandes maestros, no es lo mismo que ir sacándola por la calle o ir haciendo daño.
Mujer- boxeo: una ecuación impensable en el pasado.
Más allá de ello, el hecho de ser chica tiene su handicap negativo socialmente hablando. Investigando en la historia del vínculo entre la mujer y deporte he encontrado algunas frases que ya nos hablan del lugar que se le daba a ellas en las prácticas recomendándose:
“Los deportes más aptos para ser practicados por una joven son: la natación, el tenis, el baloncesto, y los deportes de invierno. Excluimos totalmente la bicicleta por cuanto el roce del sillín sobre los órganos genitales, puede dar lugar a excitaciones sexuales. En otro consejo permitía la bicicleta pero sólo si era a velocidad muy moderada.” Otra frase decía: “a la mujer también pueden convenir ciertos deportes, acomodados a su delicadeza y modestia femenina.” (frases de la España de 1960). Esta de más decir que era impensable que una mujer pudiese practicar boxeo, k1 o Kick Boxing en esa época.
Matilde Fontecha, experta en género y deporte, expresa al respecto: “Hay dos antiguas prohibiciones que se encarnan en el cuerpo de las mujeres: la libertad de movimiento y el derecho a disfrutar”. Aspectos a los que hay que sumar la legitimación del uso del espacio público por los varones ( siendo el espacio privado “el reino femenino”).
“La tiranía del estereotipo del cuerpo de mujer se opone al cuerpo motrizmente hábil, al cuerpo en movimiento para el bienestar, la libertad y la salud en la vida cotidiana. Así mismo, se opone a la práctica deportiva con excepción de las actividades que refuerzan la estética femenina”.
“Una mujer que desarrolla las capacidades del movimiento como ser la coordinación, la orientación espacio-temporal, el equilibrio, la estructuración del esquema corporal, el conocimiento y control del propio cuerpo, la fuerza y resistencia musculares, la resistencia cardio-respiratoria, la velocidad, la flexibilidad y la agilidad, es una persona más competente para cualquier situación vital”. La autora habla de la importancia de la competencia motriz como parte indispensable de la identidad y autonomía de las mujeres.
Me gustaría en este post poder transmitir algunas pinceladas de los beneficios que a mi manera de ver tienen estos deportes a nivel psicológico y profundizar en el tema: “chicas practicándolo” con los testimonios de dos de mis compañeras.
Si tuviese que pensar el beneficio general que produce a nivel psicológico, señalaría que dichos deportes colaboran en la autorregulación emocional. Daniel Siegel nos habla de “la ventana de tolerancia” la franja dentro de la cual nos sentimos en un estado de calma, tranquilidad. Pero situaciones de stress cotidianas, o del pasado, pueden hacernos salir de dicha ventana, generando a nivel corporal un estado de hiperactivación preparándose nuestro cuerpo a una situación real o imaginaria que tenemos que hacer frente, activándose nuestro sistema nervioso central, el sistema simpático. Esto tiene que ver con los síntomas de ansiedad que muchas veces sentimos por ejemplo: taquicardias, que nos falte el aire, nerviosismo interior, entre otros. Cuando trabajamos deportes de tanto desgaste energético, necesitamos básicamente para no morir en el intento, un control muy consciente de nuestra respiración. Tenemos que concentrarnos en la técnica, focalizando la atención en la coordinación de brazo-pierna, lo que hace que nuestra mente deje de darle vueltas a los problemas, dejando de lado la “rumia mental”. Todo ello puede colaborar a volver a encauzarnos dentro de esa ventana de tolerancia. Esta claro que actúa como “recurso” a nivel personal, pero si esto nos suele suceder con frecuencia, debemos revisar el origen del problema y complementarlo con el espacio terapéutico, donde podamos poner en palabras las emociones, con un otro, cuestión que permite la tramitación de las mismas en dicho proceso.
Boxeo femenino, sus beneficios.
Volviendo al tema de mujeres que practican estos deportes, éstas son algunas de las reflexiones que he ido haciendo:
-sabemos que por estereotipos de género no se espera que una mujer exprese la rabia, la ira, y demás emociones negativas: nos han enseñado a ser pasivas, sumisas, respetuosas en exceso. Desde el psicoanálisis hemos estudiado como las emociones que no salen hacia el exterior vuelven hacia uno mismo, produciendo enfermedad. Legitimar esas emociones que están presentes en todo ser humano, canalizarlas de manera sublimada, contribuye a mi manera de ver a la salud.
-a las mujeres también nos han enseñado que serán los hombres los que deben protegernos de situaciones peligrosas (a las que realmente estamos más expuestas por la violencia machista); el imaginario a su vez de la “doncella rescatada por un príncipe azul”, sigue vigente en muchas mujeres, incluso en las nuevas generaciones. La sensación que provoca el entrenar y avanzar en el aprendizaje, el sentir el cuerpo fuerte, el que puedes defenderte, vence con el mito de la fragilidad femenina y genera a nivel psicológico un nuevo recurso personal, que libera de la sensación de dependencia y fragilidad.
-Esto mejora nuestra autoestima, la valoración que hacemos de nosotras mismas, al sentir la superación día a día en el entrenamiento.
-Al ser un deporte que practican chicos y chicas conjuntamente, se trabaja desde el compañerismo, donde el que esta en una situación más avanzada, trabaja contigo para ayudarte a lograr la técnica. Creo que esto beneficia una visión desde los varones, de sus compañeras de un nuevo modelo de mujer que desmiente los estereotipos tradicionales que venimos mencionando y creo que ayuda a ellos a vencer los propios prejuicios. A su vez, al ser deportes de contacto, no sólo potencia el propio cuerpo, sino el trabajar de manera mixta en situaciones de contacto, de cercanía al cuerpo de un otro del otro sexo, centrado en la tarea deportiva y no desde un plano de seducción, de conquista (ya sea realizando la técnica, guanteo o el propio combate en las clases), empodera a ambos sexos desde la paridad del compañerismo, centrado en la tarea, y donde el cuerpo de la mujer deja de ser mirado como objeto.
-permite unir deporte con disfrute, placer en el plano del entrenamiento, alejándonos un poco desde la tendencia de las mujeres de hacer actividad física meramente por objetivos estéticos y de belleza: bajar de peso, moldear la figura (si bien éste es también un beneficio pero no el único).
“Ahora somos guerreras”.
Me gustaría compartir con vosotros las reflexiones de dos compañeras que nos cuentan su experiencia:
Mercedes comenzó a practicar boxeo con once años, nos dice: “fue cuando no estaba de moda este deporte, cuando lo contaba nadie me creía. Ahora todo ha cambiado, escucho comentarios «que bien, eres una guerrera», «que valiente eres». Al principio, cuando empece a competir con 15 años, a mi familia les costo bastante ver que una niña se subiera a un ring a hacer lo mismo que los demás pero a su nivel. Que no porque tuviera 15 años iba a ser menos intenso”. Los beneficios para mí son: “verme bien, me aumento la autoestima, estar más segura de mi misma, me ha ayudado cuando he tenido problemas, me ha hecho madurar, me he superado día a día en los entrenamientos, eso es bueno para tu vida y además se hace ameno y divertido”. (Ahora tiene 20 años, y ha tenido sus primeros combates en la Comunidad de Madrid).
María José, de 26 años nos cuenta: “empecé a practicar Kick Boxing a los 18 años. En general a la gente, sobre todo a los chicos, todavía les cuesta imaginar a una mujer practicando Kick Boxing a nivel de competición y se puede percibir con comentarios jocosos como «ah, así que yo tan tranquilo y ¿me puedes matar?» o «entonces.. Si nos atacan, tu me defiendes, ¿no?» .
Beneficios: “Sin duda, me siento más segura. Afortunadamente nunca he sufrido ningún tipo de agresión, ni siquiera un amago, pero creo que el Kick Boxing me ha aportado herramientas para defenderme llegado el caso. He ganado en autoestima, al fin y al cabo es un deporte que requiere mucha coordinación y forma física, a medida que avanzas notas los resultados y te enorgulleces. Además en mi caso, que compito, o a través del Sparring en el gimnasio, aprendes a controlar tus emociones: ansiedad y excitación de exponerte a un combate, miedo al enfrentarte a un rival imponente, nervios que aceleran tu respiración e impiden concentrarte, impotencia cuando los asaltos no salen según lo esperado y satisfacción de vencer todo lo anterior. A nivel personal, me siento más segura y capaz de mi misma. Los hombres son más fuertes pero en general yo soy más rápida.”
Si estabas en duda de practicar boxeo o k1, Kick, y tomarle en serio, espero que este post te halla ayudado a decidirlo. Igualmente me gustaría prevenir sobre las propuestas que vemos últimamente, que llevan por ejemplo al boxeo a “que sea una moda y se muestra en las publicidades de perfumes o cacao, banalizando realmente los objetivos y la esencia de este deporte, reduciendo en este caso estos deportes a las ofertas de siempre para las mujeres como ser “embellecer tu figura”, “o haciéndolo sin contacto”, (toda una paradoja) por ejemplo, más de los mismo con nuevos ropajes…
Si por otro lado, vienes haciendo actividad física pero la autoestima tambalea, te preocupas en exceso por tu cuerpo, no logras controlar la ansiedad o te has dado cuenta del peso de los estereotipos de género en tu vida, no dudes de consultar a un profesional de la psicología.
Quiero agradecer a Mercedes Gonzalez Blanco, a María José Castelló Ruiz y a Javier Fraile por su colaboración; a Soraya Sanchez (campeona de Europa de boxeo 2010), Pablo Navascues y Jose Valenciano por su compromiso con lo que hacen.
Referencias:
Matilde Fontecha imparte “Educación física y didáctica” en la Universidad del Pais Vasco. En Revista Pikara de marzo del 2016.
Luis Otero: “He aquí la esclava del señor, de cómo la mujer fue educada en el sacrificio y la sumisión.”
Todas las fotos son propiedad de Marcela Lockett. Tomadas en el antiguo gimnasio Barcelo y gala de boxeo.

BY: Marcela Lockett
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Proyecto Enfocadas: es posible dejar la violencia de pareja atras. Una experiencia de superacion.
Quería compartir con vosotros el trabajo que nos han publicado en la Revista de Arteterapia, de la Universidad Complutense de Madrid, año 2014, “Proyecto Enfocadas: una experiencia grupal realizada con mujeres que sufrieron en el pasado violencia por parte de sus parejas, utilizando la fotografía y la narración como herramienta terapéutica”.
En el mismo compartimos la experiencia del Proyecto Enfocadas, desarrollado en Madrid, en un servicio del Ayuntamiento que atiende a víctimas de violencia de género. El mismo fue realizado con Eva Sala, fotógrafa del colectivo Nophoto, NophotoVoz.
Las destinatarias directas del proyecto han sido 10 mujeres que han vivido en el pasado violencia por parte de su pareja, logrando salir de dicha situación tras un proceso terapéutico.
Estas mujeres participaron en 17 talleres grupales mediante el uso de la fotografía y la escritura.
Los objetivos de los talleres fueron fomentar la creación artística, contribuir al desarrollo personal tendiendo a la integración de la historia vital así como el desarrollo de la autoestima y el empoderamiento como colectivo, al darles voz y protagonismo a las participantes. Nos planteamos en una segunda etapa, sensibilizar a la población en torno a la problemática de la violencia de género desde el mensaje de las protagonistas y desde la prevención a través de la muestra de su producción artística. El trabajo intenta indagar sobre el uso de la fotografía y narración como herramienta terapéutica, mostrando momentos significativos del proceso grupal. Aquí podéis ver el trabajo completo: http://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/issue/current
Aqui algunas de las producciones de las protagonistas…